jueves, 7 de agosto de 2014

Internet, nuevas necesidades, demandas 
Así como las telecomunicaciones nos permiten viajar por el mundo del conocimiento y del geográfico virtual, sin necesidad de desplazarnos de la mesa donde tenemos la computadora, también es cierto que hay un segundo paso en el proceso educativo que, de manera natural o inducida, incrementa el intercambio y el flujo nacional e internacional de estudiantes y trabajadores, por lo que la educación que se les dé deberá estar apoyada en el uso de información y en la reflexión, con contenidos de excelencia que les ofrezcan visibilidad en el plano global y que los beneficie a ellos y a los demás.
Esta movilidad y el flujo libre de información a través de las redes, la presencia de una rica infodiversidad, favorecen el florecimiento de varios polos de desarrollo, donde se puede crear conocimiento y producir información; por lo que ya no hay un solo proveedor que monopolice la información y el conocimiento y, en un momento dado, todos los países se pueden volver proveedores de información y exportadores de conocimiento, cada vez nos alejamos más de tener un solo país como núcleo proveedor de la información y el conocimiento.
El éxito de Internet ha modificado algunos de los principios de la comunicación, ya que la rapidez de transmisión y la cobertura de las telecomunicaciones nos permiten acceder a la información en cualquier momento y nos ofrecen la oportunidad de empezar a romper las barreras del tiempo y de la geografía, modificar las relaciones interpersonales, repensar el efecto del mensaje publicitario; y finalmente, estudiar ante una nueva realidad aspectos de seguridad y privacidad de los individuos. La sociedad del futuro no puede generarse únicamente a partir de la tecnología, aunque ésta constituye uno de los ingredientes principales que la va a caracterizar; la sociedad de la información está apoyada, a su vez, en las Tecnologías de Información y éstas tienen razón de ser por los datos que registran, procesan y transmiten.

Multiples lideres 
La comunicación en el mundo globalizado privilegia el soporte de Internet, ya que el envío de mensajes o paquetes informativos puede ser de modo muy amplio, recibidos por grupos de individuos, no como unidad, sino por segmentos que establecen sus tiempos y sus espacios de forma casi individualizada, ya que técnicamente todos los mensajes se pueden recibir al mismo tiempo, pero dependen del deseo y de la urgencia del usuario si se consulta o no; así, estas operaciones se puede realizar en cualquier momento, a diferencia de otros medios como la prensa, la radio o la T. V. 
El Internet socializó nuevos modos de comunicación y formas que estaban cayendo en desuso, pues las adecuó a la tecnología y al ritmo de vida de jóvenes y adultos; tal es el caso de la comunicación epistolar, que se recicló con el correo electrónico, pues aunque se utiliza un lenguaje más informal, y coloquial, muchos se comunican con gran rapidez y desenfado, lejos del cuidado sintáctico, gramatical y ortográfico de la escritura tradicional. Asimismo, vemos los colegios invisibles en diálogos cotidianos en las listas de interés; las tertulias de café se complementan con los chats, y en las listas de amigos y de conversaciones múltiples con un tema central, profesional o no, todos opinan y comentan sobre lo dicho por alguien o por uno mismo.Estas formas de comunicación presentan una gran atracción y hasta modalidades de adicción por intercambiar ideas con conocidos y desconocidos. El Internet y sus vías de comunicación provocan cambios también de identidad, pues a veces es fácil aparentar y buscar u ofrecer identidades alternativas, acordes al interlocutor.
Con estas comunicaciones multidireccionales y lidereadas por personas o grupos de personas, podemos tener y conocer diferentes puntos de vista sobre un problema o un tema cualquiera (una votación, una guerra, un descubrimiento de laboratorio, una declaración política o religiosa, etcétera).

Sociedad
La sociedad real tiene límites locales, fronteras geográficas y políticas; la virtual traspasa esas demarcaciones y fluye en ámbitos transfrontera, su referente es global, algunos dicen que planetaria. En el ciberespacio, donde se mueve la sociedad virtual, se modifica la percepción espacio-tiempo; los usuarios, los actores, los observadores de la sociedad virtual crecen exponencialmente y clarifican sus derechos, los comparten y los refuerzan; el ciberespacio se vuelve un terreno educativo, de investigación, de transacciones comerciales y de mercado, de política económica, de denuncia y de lucha social.
Esta sociedad crea nuevas identidades, nuevos ciudadanos: los netizen, término formado por net = red y cit(izen) = ciudadano; en consecuencia, se generan nuevos términos, nuevas ocupaciones y quizá hasta nuevos delitos, como los llevados a cabo por los hackers y los contra hackers, así como los introducidos por los virus y los antídotos, para defenderse de los ataques de quienes, por gusto, curiosidad, reto, o maniobra destructiva bajo contrato, devastan trabajo y conocimiento.
Así como surgen nuevos términos, se establecen formas inéditas de convivencia, ya que se modifican actitudes, relaciones, cambian los diseños urbanos y arquitectónicos, y algunos espacios comunes dan paso a los individuales, ya que mucha vida colectiva se hace en Internet de manera virtual.

Usuarios reales y virtuales preferencias
En la comunicación, una de las actividades primarias del hombre, conocer la identidad de aquellos con los que nos comunicamos es esencial para comprender y evaluar una interacción. En el mundo físico existe una inherente unidad en torno del yo, porque el cuerpo provee una definición obligada y conveniente de la identidad. Aunque el yo puede ser complejo y mutable dependiendo de las circunstancias y el tiempo, el cuerpo provee un elemento estabilizador. Nuestra presentación convencional del yo asume que nosotros no podemos cambiar las bases de nuestra apariencia. Las características físicas, aunque modificables ligeramente por medio de la manipulación cosmética o la moda, son básicamente inalterables. Como nos vemos tenemos que vivir.
En efecto, es en las comunidades de interés donde se encuentra el origen de las comunidades virtuales las cuales  nacen de la búsqueda de contacto y colaboración entre individuos con ideas, intereses y/o gustos comunes. Este es el caso de las denominadas listas de interés, que son espacios virtuales de intercambio, donde individuos de todo el mundo tienen la posibilidad de comunicarse entre sí, en base a una temática común.  Ahora bien, esta posibilidad de “agrupación virtual” se debe a que las redes telemáticas han hecho posible la comunicación interactiva “técnicamente igualitaria”, en el sentido de dispositivos con una arquitectura de red que operan al mismo nivel. Sin embargo, tal interpretación técnica no puede ser trasladada ingenuamente como igualitarismo social o cultural. En todo caso “el igual a igual” asumido en un sentido no técnico, se refiere a la relación que se establece entre usuarios de la red cultural y socialmente iguales. En otras palabras, entre aquellos que buscan el contacto y, eventualmente, el consuelo o la colaboración entre semejantes. He aquí por qué las comunidades virtuales se configuran como punto de encuentro en el que se cultivan sobre todo las "afinidades electivas".

Limitaciones y regulaciones
Las preferencias de los individuos dependen de las circunstancias sociales, de lo que les ofrece el mercado. El acceso al mercado, a su vez, va a depender de las posibilidades socio-económicas y de las necesidades de comercialización y de oferta de los productos. Las leyes de la mercadotecnia también se aplican al Internet y pueden responder a una necesidad o pregunta del usuario, pero también pueden responder a intereses de la comercialización y crearle al usuario una necesidad. La oferta y la selección pueden sofisticarse y realizarse en relación con el nivel de educación o de exposición al medio, la actitud activa o pasiva ante la pantalla, o a lo rutinario o esporádico de la consulta.
Hay países y sectores sociales que tienen un acceso totalmente libre y abierto a la red y otros lo tienen restringido y limitado, como Cuba o China,así como grupos religiosos o en rehabilitación; las razones pueden ser políticas, por censura moral o religiosa, por limitaciones económicas y sociales, porque no pueden pagar el acceso, o porque no hay infraestructura para ofrecer el servicio.




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